El progreso decadente de la enseñanza de las matemáticas

La enseñanza de la matemática en España ha experimentado en el último medio siglo un progreso decadente, que puede quedar perfectamente ilustrado con el clásico problema que se conoce como el “problema de las patatas”.

En la enseñanza franquista de los años 60, este problema se planteaba como un campesino que quería vender un saco de patatas por 1.000 pts. Si los gastos de producción suponían los 4/5 del precio de venta, se preguntaba a cuánto ascendía el beneficio.

Con la llegada de la democracia, en dicho problema te decían que los gastos de producción eran los 4/5 del precio de venta y que esto equivalía a 800 pts. Y te pedían el beneficio.

En la década de los 80, en el problema te daban directamente el precio del saco de patatas (1.000 pts.),  los gastos de producción (800 pts.) y el beneficio (200 pts.). Además, como novedad, te planteaban que subrayaras la palabra “patata” y abrieses un debate sobre ella con tu compañero.

 Así llegamos a la enseñanza reformada de los 90: "Un lavriego burgués, capitalista insolidario, sanriquecio con 200 pts. al vender especulando un saco de patatas. Analiza el texto y deseguido di lo que piensas de este avuso antidemocrático”.

Pero no queda ahí el asunto, pues Tenti  difunde la última versión del siglo XXI del citado problema:

Profesor/a:   Copiad: “Un agricultor vende un saco de patatas…”
Alumno1:    ¡Acho tío! Es tonto el tronco…¿A quién se le ocurre vender patatas ahora?
Alumno 2:  ¡Maeh´tro, ma´quitaao el boli; ponle una amonestación!
Alumno 3:  ¡Yo no sío!
Alumna 4:  Yo no puedo hacerlo, mes`a olvidao la calculadora…
Alumna 5:  ¿Pa ke keremos saber esas cuentas? ¡Eso no me sirve pa ná!
Profesor/a:  ¡Pedro, siéntate sobre las cuatro patas de la silla! ¡Noemi, deja de sujetar la pared con la                       espalda! ¡Antonio, abre el libro! ¡Callaos de una vez!...
Alumno 6:  Profe, ¿puedo ir al aseo?

                       
JASP:  Jóvenes, aunque sobradamente preparados.  (¿)

1 comentario:

  1. Triste realidad, y luego dicen ¡No entendí!

    ResponderEliminar